Debutamos en un mundial con bicicleta prestada. Destacado

Debutamos en un mundial con bicicleta prestada.
21 May
2020

Manejaba de Stuttgart en Alemania con rumbo a Ornans en Francia, unas ocho horas separaban a las dos ciudades. Más allá de eso eran las horas que me separaban de lo que sería el primer mundial para Liliana Uzcategui y también el primer mundial de MTB para mi.

Apenas cruzaba la frontera entre países, recibo una llamada, era Miguel Rondón que me decía: "David, no podemos correr el mundial", obviamente la voz y sobre todo el mensaje me descompuso. “¿Qué pasó?", le pregunté."A Lili le robaron la bicicleta", fue lo que alcanzó a decirme.

El objetivo inicial del viaje se acababa de convertir en otro. Manejé lo más rápido que se podía. Una idea no dejaba de retumbarme en la mente: “¿cómo nos van a robar la bicicleta en Francia?”.

Ya en territorio francés, en Ornans, Jennifer y yo nos conseguimos una escena desoladora: Miguel y Liliana estaban sentados en la escalera que daba a la caravana donde se estaban quedando. No hablaban entre ellos y la decepción era más que evidente en sus rostros. Misión número uno, era hora de levantar el ánimo.

Algunas bromas para tratar de sacar sonrisas, le entregué un regalo a Liliana que había comprado días antes (vayan y pregúntenle a ella qué le regalé, jajaja) y les dijimos "algo resolveremos, siempre lo hacemos". Lili cocinó una pasta para la cena, las tensiones bajaron un poco ya mañana sería otro día.

A la mañana siguiente empezamos a buscar opciones, ya la denuncia estaba puesta en la policía, fuimos al supermercado donde la robaron a ver la cámara de seguridad, estuvimos hablando con la organización del evento, no sólo se habían robado la bicicleta de Liliana, varias delegaciones sufrieron hurtos.

El ministerio de turismo Francés, se portó de maravilla, nos prestó toda la colaboración, un representante de la UCI de quien no recuerdo el nombre, sólo que era mexicano y que tenía relación con uno de los sponsors allá, también se mostró muy colaborador. Apareció una bici prestada, un chamito, que con mucha humildad y desapego quiso prestarnos su bicicleta, pero no era apta para un Mundial de Bike Marathon. Se lo agradecimos muchísimo y para no despreciarlo, le dijimos que seguíamos buscando una de la talla de Lili, que si no la encontrábamos le avisaríamos.

Mientras todos buscábamos otra bicicleta, el proceso de presentación de licencias y confirmación de inscripciones se estaba llevando a cabo y no pudimos estar presentes entre tanta corredera.

Jennifer que estaba en la primera carrera de su vida, pero con dominio del inglés, idioma del congresillo, recibió una tarea de mi parte: "entra allí como delegado de Venezuela y anota hasta cuando tosa el comisario director y después me echas el cuento", yo seguia con Miguel y Liliana buscando la bici.

La gente de Shimano, se ofreció a prestarnos una bici, gracias a la gestión del señor de la UCI, eso sí, habría que ajustarla a la medida de Liliana y buscar cauchos para barro, el palo de agua en Ornans no era normal.

liliana uzcategui ornansComo la inscripción no se formalizó en el momento, cuando empezaron a llamar a cada país para retirar las credenciales y los track de la ruta para dar el aprovisionamiento, Venezuela no fue nombrada, sin embargo, Jennifer pensó que sería algo importante, se paró y agarró uno de los kits, sin saber que era el de España. ¡Pobres! Después estaban los de la delegación española buscando su material, y no aparecía. Eventualmente les darían otro luego y nosotros formalizaríamos la inscipción de Liliana.

Tanto Jennifer como yo, estábamos acreditados como prensa, a eso íbamos, a cubrir el evento para CiclismoTotal, pero las circunstancias nos llevaron a asumir de delegado de Venezuela, también vendría el rol de mecanico.

Nos habían regalado un caucho, faltaba otro, con menos de diez minutos para la salida, este aparece, pagamos como ochenta euros, bueno, los pagó Miguel. Miguel que también iba a correr, le toca estar en su lugar de salida y a mí, con toda la presión que se puede tener, me tocó hacer un cambio de caucho a la velocidad de pits de forrmula uno (¿ustedes recuerdan la película Cars? Bueno, así pero más rápido) y además era la primera vez que veía un eje pasante, no era el tradicional sistema de aguja y bloqueo, además no teníamos bomba para inflar, el equipo de la alemana Sabine Spitz nos prestó una y a correr.

Montada la rueda, se da la partida, sale Liliana y sale Miguel, nosotros a correr al carro, meter las coordenadas al GPS y empezar la carrera para llegar al primer punto de hidratación. Son dos carreras, la de los ciclistas y la del personal de apoyo en carro para llegar a los sitios, estacionarse en un lugar estrategico para después no quedar encerrado y aprender sobre la marcha. Y yo rezando que hubiera montado bien esa rueda y Lili no se hubiera matado por ahí.

Cuando vi pasar a Liliana en el puesto 16 entre las 54 mejores ciclistas del mundo en el primer punto, sonreí, primero estaba viva, segundo estábamos en la pelea. Luego vivineron los dolores de espalda por una posición no adecuada, el ritmo del primer mundial, la falta de descanso y lo exigente de la ruta. Fue perdiendo posiciones y en el último segmento pinchó, la bombona no funcionó y terminó los últimos 10km espichada. Un puesto 34 que nos supo a orgullo, gallardía y carácter.

Yo lloré todo el camino de regreso a Stuttgart, por haber representado a Venezuela en un mundial, por todo lo que pasó, lo que superamos y porque sencillamente extrañé un consejo de mi papá en esas situaciones.

Lo que pasó en Ornans quedó grabado para siempre en mis recuerdos.

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