Lismey Britapaz , nacida para ser ciclista Destacado

  • Por  David Gil - Katiuska García
  • Publicado en Ruta
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Lismey Britapaz , nacida para ser ciclista
06 Jul
2020

Ocho años en el ciclismo, resultaron pocos para una figura como lo fue Lismey Britapaz en el ciclismo venezolano, no obstante la carabobeña no tiene sino sonrisas y anécdotas al recordar su época sobre las bielas.

Con una facilidad de palabra poco común entre deportistas, la entrevista rápidamente se convirtió en una conversación de horas como si fuéramos dos entrañables amigos y no dos personas que recién conversaban por primera vez. Recuerdos comunes fueron el detonante que nos permitió conocer a una de las grandes de nuestro ciclismo.

Descubrió el ciclismo a los 16 años de edad sin prácticamente haberse subido a una bicicleta antes, venía del atletismo por lo que además de aprender a usar una bici debía adaptarse a una biomecánica distinta. Sin embargo, lo que podría haber sido difícil, resultó sencillo. Aprendió a manejar bicicleta, ganó campeonatos nacionales, y después se convierte en figura en Suramericanos, Panamericanos y Mundiales, además de destacar en pruebas por etapas como el Tour de Guadalupe.

"Se me hizo fácil amar el ciclismo porque me gusta muchísimo montar bicicleta. Me gustó que era un deporte bastante colorido, interesante, apasionante pero sobre todo exigente, realmente es un deporte agonistico y sin embargo me adapté muy bien porque como te comentaba me encanta montar bicicleta y poder sentir esa sensación de libertad tan genial junto con lo rico del viento. Creo que los que montamos bicicleta podemos saber de esa experiencia".

"Me gusta siempre hacer las cosas bien y en ese momento decido entrenar todo los días y aprender a montar bicicleta, me caía muchísimo ya que la dificultad de la pista era que la bici no tenía frenos pero ya a los 2 meses, había un campeonato nacional en el estado Aragua y me llevan prácticamente de relleno porque querían llevar 5 o 6 ciclistas recuerdo, cuando llegamos al nacional mi bicicleta la bajaron de última y no me dieron uniforme. Yo estaba muy asustada, nerviosa pensaba solo en poder dominar los peraltes, sentía que me temblaban las rodillas y bueno para sorpresa de todos me titulan Campeona Nacional en la primera carrera que participo, la velocidad y también obtengo medalla de bronce, luego de eso bueno, me dan mi uniforme, recibí muchas felicitaciones y realmente fui una sorpresa para el ciclismo y hasta para mí, ese mismo año me nombran atleta del año por la Asociación de Carabobo y bueno de allí en adelante empiezo como quien dice mi carrera dentro del mundo del ciclismo".

Su ascenso fue vertiginoso, llega la selección nacional y también el primer evento internacional, en una época en que competir en Cuba  implicaba medirse al más alto nivel continental, Lismey le tocó debutar en una Copa Intercontinental en 1994.

"Me preparé muy bien, en cuerpo y alma quería tener la satisfacción de dar los mejores resultados para Venezuela, así que fui por primera vez a representar a Venezuela en la Copa Intercontinental de pista cubana allí a pesar que había pasado por una amigdalitis aguda, llego a la tierra cubana y la verdad durante el calentamiento me sentí un poco mareada, pero una vez que inició la competencia, esas ganas de estar en los primeros lugares hizo que en mi primera carrera, la persecución individual ganara medalla de oro, luego participo en la prueba de eliminación, y ya después de que eliminaran una cantidad de cubanas quedamos dos cubanas y mi persona consigo ganar medalla de plata en ese entonces me dio mucha motivación porque me doy cuenta que sí podía estar a este nivel internacional"

"Seguidamente quedo seleccionada para correr mi primer mundial, era Juvenil, realizado en Quito, Ecuador en 1995 y bueno también fue un evento que me dejó grandes satisfacciones porque en la prueba por puntos me escapé de todas esas corredoras estando las mejores del mundo, lo que me permitió sumar unos puntos y me ubicó entre las 10 mejores del mundo en esa prueba. Luego en la ruta termino en el puesto 23 también ubicándome como una de las mejores latinoamericanas."

La versatilidad de Lismey era única, capaz de destacar tanto en las pruebas de velocidad, como en las de fondo. Hizo que unos Campeonatos nacionales se llevara todas - a excepción de una donde logró plata- las medallas de oro en disputa para las mujeres y también destacar en pruebas por etapas, como el Tour de Guadalupe donde logró llevarse los máximos honores.

"El Tour de Guadalupe. era un equivalente por el nivel que tenía la competencia, al Tour de Francia Femenino, fue una competencia de 7 días... recuerdo que una etapa de montaña me quede con dos francesas y ambas me estuvieron atacando durante todo el recorrido y cuando ya estuvimos cerca de la llegada las tres estábamos tan exhaustas tratando de soltarnos pero en ese momento sentí que era el momento de pararme en los pedales y atacar, ellas intentaron responder cuando vi que no lograron pegar tome fuerzas de donde no tenía y llegué a la meta en solitaria y sacar 19 segundos a las francesas y bueno logré ganar esos segundos que me permitieron ganar el tour."

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"Perdí 6 kilos, fue bastante exigente, también en una etapa una francesa tomó la punta y logró soltar a todo el lote solo quedé yo a rueda, ella volteaba a cada instante a ver si estaba agotada yo lo que hacía era poner cara de que estaba bien pero yo me decía no me puedo dejar quitar la camiseta de líder y justo cuando vamos a la llegada yo embalaba más que ella, pero dije nada ella fue la que hizo todo el trabajo se merece ganar y bueno en ese momento deje que ganara la etapa, ella no lo podía creer y yo tampoco me sentí súper contenta de esos 7 días tan duros con esas etapas tan duras, todos me preguntaban que me darían al llegar a Venezuela ya que ganar ese tour era muy duro y de hecho soy la única Venezolana en ganarlo hasta ahora"

Otros dos momentos destacan en la trayectoria de la hoy retirada corredora, haber derrotado a la colombiana Maria Luisa Calle el mismo año donde la cafetera se convirtió en medallista olímpica y ser la vedette de la delegación venezolana en los Juegos Suramericanos de Valencia, todo apuntaba a que estaría presente en los Juegos Panamericanos de Winnipeg y después en los Juegos Olímpicos, malas decisiones técnicas evitaron que eso sucediera, pero sin perder la sonrisa sólo desea dejar un mensaje positivo a las generaciones actuales y futuras.

"Me llevo muchísimas satisfacciones, considero que el ciclismo femenino hay que trabajarle el semillero puesto que aquí en Venezuela existe mucho talento y también hay que crear unos tutores o guías protectores de los ciclistas para que exista un equilibrio o protección en su salud mental social espiritual psicológica y humana en el cual sea más importante el ser humano, que el atleta"

Participó en un Mundial inolvidable, el que vio brillar al español  Miguel Induraín, en el que Manuel Guevara se metió entre los diez mejores del mundo, allí Lismey superó la mítica "subida del Diablo" para estar entre las mejores latinoamericanas ya en la máxima categoría en otra expresión del potencial de la criolla.

"Nada de eso hubiera sido posible sin el apoyo de mi padre Efraín y madre Aura, la presencia de Dios en toda mi carrera ciclística, todo fue fundamental"

Lismey Britapaz, "la berraca" para Maria Luisa Calle , "la carabobeña de oro" de los Juegos Suramericanos, la "tete de la course" para los franceses, "la reina del ciclismo" sin margen de duda, una gran campeona para todos los venezolanos.

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