Una (Des)Ilusión de la Vuelta al Táchira

Inicio estas líneas aclarando que no estoy informando, sino opinando y por ende no es más que un punto de vista sobre el presente de la Vuelta al Táchira.

Un enfoque de alguien que vive y trabaja en el ciclismo todo el año, no sólo en el mes de enero, y quien además no depende de algún financiamiento (público o privado) ni del soporte de la Federación Venezolana de Ciclismo.

No es una disculpa de antemano que precede a las líneas que leerán a continuación, es solo un recordatorio para aquellos que tienen ya casi 18 años leyéndome y una presentación para quienes empiezan a hacerlo.

Recientemente llegó a nuestro buzón de correos y por redes sociales una nota de prensa titulada: "Vuelta al Táchira 54 años de historia" y la verdad no pude sentir de primera entrada, otra cosa que desilusión, desasosiego e incluso rabia.

¿Razones? El Giro Andino mantiene la misma lucha, la misma novela, la misma tragedia de un evento novato, no posee inventario propio, léase, sistema de cronometraje, vehículos, arcos de salida, tarimas, entre otros. No tiene acuerdos publicitarios con diversos sponsors, no tiene recursos para cumplir los requisitos ante la UCI para formar parte de su calendario, e incluso, siempre debe esperar hasta los últimos días para conocer su recorrido y los equipos invitados de otras latitudes.

Podríamos hablar de una experiencia de 54 años, si la institución organizadora tuviera ese tiempo de experiencia, pero no es así, varía con el cambio Asociación cada cuatro años y, como sucede en todas nuestras instituciones, suelen borrar lo que hizo la gestión anterior, por lo que se arranca de cero siempre, dejando atrás los errores del predecesor, pero también sus aciertos y sencillamente no se avanza.

Se pelean luchas sin sentido, el número de etapas, por ejemplo, y se asumen como un punto de honor, cuando otros países presentan mejores organizaciones y recorridos en menor número de días.

Se apela a la "tradición" para mantener las mismas etapas renunciando a la innovación. Cada temporada es un espectáculo por si sólo descubrir las etapas que mostrará el Tour, la Vuelta y el Giro. Se arriesgan a ofrecer novedades, aciertan o yerran pero se mantienen en movimiento y ese movimiento trae consigo la entrada de nuevos aficionados y nuevos patrocinantes.

Desilusiona pues nadie duda que la Vuelta al Táchira es el evento más atractivo del calendario nacional, por su afición, por las transmisiones radiales, por la Feria de San Sebastián y por sus ganadores.

Desilusiona ver tanto potencial que no se aprovechó; como los espartanos, se atrincheraron hasta desaparecer, cuando la salida es adaptarse a los nuevos tiempos, cambiar la óptica. Sólo así se sobrevive, sólo así se evoluciona.

Pero año tras año escribimos sobre el tema, con la esperanza de al menos generar las preguntas correctas entre los responsables de la organización, con la experiencia de quien humildemente gestiona la única selección de estado que no recibe recursos de su estado y sí de capital privado desde hace 4 años y también organiza eventos sin historia de décadas sin depender de "papá estado".

Hay que dejar de lado la visión de corto plazo, hay que romper paradigmas e intentar otras cosas. Trabajar por el ciclismo y por el ciclista sin querer salir primero en la foto, renunciando al protagonismo propio y eso implica decir verdades, verdades que incomodan y que alejan de los reconocimientos anuales oficiales, pero dan credibilidad ante conocedores y seriedad ante los patrocinadores.

La verdad es siempre la primera víctima de guerra.

Información adicional

  • Nota:

    Los conceptos emitidos en este espacio, las ideas, opiniones e informaciones expresadas son de absoluta responsabilidad del columnista.

David Gil

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