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Tour de Francia 2021: más contrarreloj y etapas cortas

  • Por  El mundo
  • Publicado en Ruta
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Cada vez que el recorrido de un nuevo Tour de Francia se revela, la primera tentación es escudriñar de qué manera la organización ha buscado favorecer a los grandes corredores locales en esta ocasión. Pero 2021 marca un cambio de tendencia claro con respecto a la propuesta de ediciones anteriores. No será un Tour para escaladores de gran fondo como Thibaut Pinot y Romain Bardet, sino uno para corredores versátiles que brillen contra el crono y en etapas explosivas. Sobre todo lo primero, pues por primera vez desde 2014 el Tour supera los 50 kilómetros de contrarreloj individual, 58 en concreto, divididos en dos etapas, la quinta y la penúltima. Y ninguna jornada de montaña alcanzará los 200 kilómetros, una anomalía que sin duda generará debate, y sólo habrá tres finales en alto: Tignes, Portet y Luz Ardiden.

Sí parece existir un claro guiño a otro de los ídolos locales, Julian Alaphilippe. Las dos primeras etapas parecen concebidas para que 'Loulou' cambie su maillot de campeón del mundo por el amarillo. Son dos jornadas en la Bretaña, que asume la Grand Départ inicialmente prevista en Copenhague (prudencia de ASO frente a la posibles consecuencias del Covid allá por junio de 2021), con finales en sendos muros de tres y dos kilómetros que borrarán a los esprínters de la pelea.

Los velocistas podrán saciar sus ansias de victorias durante tres de las siguientes cuatro etapas. En medio de ellas, el quinto día de carrera, aparece la primera de las contrarrelojes individuales de la edición, de 27 kilómetros. Como aperitivo al fin de semana alpino servirá la etapa más larga de las 20 últimas ediciones del Tour, 248 kilómetros.

Los Alpes no serán tan protagonistas como en otras ediciones y sólo acogerán dos etapas cortas, de 145 y 151 kilómetros. En la primera de ellas, el segundo sábado de carrera, se subirán Mont-Saxonnex, Romme y Colombière, con llegada en descenso a Le Grand-Bornard. La segunda finalizará en el alto de Tignes, tras ascender anteriores Pré, Roseland y Tignes.

ANDORRA, ÚNICA SALIDA DE FRANCIA
La siguiente prueba para los hombres de la general llegará en la 11ª etapa, que contiene una de las grandes novedades del Tour. Ese día se subirá en dos ocasiones y por dos vertientes diferentes el Mont Ventoux, una de las cimas más emblemáticas del Tour que la organización no incluía en el recorrido desde el año 2016. La segunda semana de carrera terminará con la primera etapa pirenaica que acoge Andorra (se subirán Envalira y Beixalis), en la que única incursión fuera de Francia de la edición.

Tras la jornada de descanso y una etapa de transición, el Tour se encamina hacia su traca final. En la 17ª etapa, de 178 kilómetros se encadenarán en apenas 60 las subidas a Peyresourde, Val Louron y Portet, en la que podría considerarse etapa reina, aunque ninguna brilla especialmente sobre las demás. La última etapa de montaña enlazará Pau con Luz Ardiden, con paso intermedio por el Tourmalet, en sólo 130 kilómetros. Si el Tour no está ya decidido para entonces, lo hará en la penúltima etapa, una contrarreloj de 31 kilómetros antes de la tradicional fiesta final en los Campos Elíseos de París.