Por qué cada vez más runners entrenan en bicicleta para correr mejor

El ciclismo se consolida como el complemento ideal para el running: mejora el rendimiento, reduce lesiones y suma resistencia sin impacto

El running sigue siendo el deporte más practicado del mundo, pero en los últimos años una tendencia gana cada vez más fuerza entre corredores de todos los niveles: entrenar en bicicleta para correr mejor. Lejos de ser una moda pasajera, el ciclismo se ha convertido en una herramienta clave para mejorar el rendimiento, aumentar la resistencia y cuidar el cuerpo.

De acuerdo con un análisis publicado por TrainingPeaks, una de las plataformas de entrenamiento más utilizadas a nivel global, el ciclismo permite a los runners trabajar el sistema cardiovascular con gran eficacia, pero sin el impacto constante que genera la carrera a pie.

Correr implica miles de impactos repetidos sobre rodillas, tobillos y caderas. La bicicleta, en cambio, elimina ese estrés articular, lo que la convierte en una opción ideal para sumar volumen de entrenamiento sin aumentar el riesgo de lesiones. Por eso, cada vez más entrenadores recomiendan sesiones de ciclismo en días de recuperación o como parte del plan semanal de corredores amateurs y avanzados.

Otro de los grandes beneficios del ciclismo para runners es la mejora de la resistencia aeróbica. Pedalear durante períodos prolongados ayuda a fortalecer el corazón y los pulmones, factores determinantes para sostener el ritmo en carreras de media y larga distancia. Además, permite entrenar duro incluso cuando el cuerpo necesita un respiro del impacto del asfalto.

El uso de la bicicleta también es clave en procesos de recuperación. Muchos corredores recurren al ciclismo cuando regresan de una lesión o sienten molestias musculares, ya que les permite mantenerse activos sin frenar por completo su preparación física.

Este vínculo entre running y ciclismo refleja un cambio de mentalidad: entrenar mejor no siempre significa correr más kilómetros, sino combinar estímulos de forma inteligente. En ese escenario, la bicicleta deja de ser un deporte alternativo y pasa a ocupar un rol protagónico en la preparación de quienes quieren correr más fuerte, más lejos y por más tiempo.

Mientras el running continúa creciendo a nivel global, el ciclismo se posiciona como su aliado estratégico. Y en esa conexión entre ambos deportes, cada vez más runners descubren que subirse a la bici también es una forma de mejorar sus marcas corriendo.

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