Tu peso no lo es todo: la clave está en la fuerza

Durante años, el ciclismo instaló una idea casi inamovible: cuanto más liviano eres, más rápido subes. Pero una nueva corriente respaldada por entrenadores, nutricionistas y científicos deportivos está desmontando ese mito. Hoy, el mensaje es diferente: perder grasa no siempre significa mejorar el rendimiento, y conservar músculo puede ser mucho más importante que bajar números en la balanza.

Una reciente publicación de Cycling Weekly pone el foco en algo que muchos ciclistas amateurs pasan por alto: el cuerpo necesita energía y masa muscular para producir potencia, recuperarse bien y sostener entrenamientos de calidad.

El problema de perseguir el “peso ideal”

En el ciclismo profesional, especialmente en etapas de alta montaña, la relación potencia/peso sigue siendo importante. Sin embargo, eso no significa que todos los ciclistas deban intentar adelgazar al máximo.

El nutricionista deportivo Alan McCubbin explica que la genética también juega un papel clave: algunas personas naturalmente tendrán menor porcentaje de grasa corporal que otras. Intentar forzar un físico que no corresponde con la genética individual puede terminar afectando el rendimiento y la salud.

Además, en pruebas explosivas, clásicas, gravel o recorridos con repechos cortos, la potencia absoluta suele marcar diferencias. Ahí, los ciclistas con mayor masa muscular pueden tener ventaja.

Perder peso demasiado rápido tiene consecuencias

Uno de los mayores riesgos aparece cuando los ciclistas reducen drásticamente las calorías para bajar peso rápido. El problema es que el cuerpo no solo pierde grasa: también pierde músculo.

Según el profesor Stuart Phillips, especialista en salud muscular de la Universidad McMaster, cuando existe un déficit calórico agresivo el organismo empieza a utilizar tejido muscular como fuente de energía. Esto puede traducirse en:

  • Menor potencia sobre la bicicleta
  • Recuperación más lenta
  • Mayor riesgo de lesiones
  • Fatiga constante
  • Entrenamientos de peor calidad

En otras palabras: quizá el ciclista pese menos, pero también produzca menos vatios.

El músculo también mejora el rendimiento

Durante mucho tiempo, algunos ciclistas vieron el trabajo de fuerza como “peso extra” innecesario. Sin embargo, la evidencia actual muestra exactamente lo contrario.

El entrenamiento de fuerza ayuda a:

  • Mejorar la eficiencia de pedaleo
  • Aumentar la resistencia a la fatiga
  • Mantener la potencia con el paso de las horas
  • Reducir lesiones
  • Compensar la pérdida muscular asociada a la edad

Incluso en ciclistas veteranos, dos sesiones semanales de fuerza pueden mejorar el rendimiento sin generar un aumento significativo del peso corporal.

Alimentarse bien también es entrenar

Otro punto importante del debate es el “subalimentarse” para adelgazar. Saltarse comidas, entrenar en ayunas constantemente o restringir carbohidratos puede terminar perjudicando la calidad del entrenamiento.

La ciencia deportiva actual insiste en que el combustible adecuado es parte fundamental del rendimiento. Los carbohidratos siguen siendo esenciales para sostener esfuerzos intensos y favorecer la recuperación.

La conclusión es clara: un ciclista bien alimentado y fuerte suele rendir mejor que uno excesivamente delgado y fatigado.

El objetivo no debería ser pesar menos, sino rendir más

La obsesión con la “race weight” todavía existe en muchos grupos ciclistas y redes sociales. Pero cada vez más entrenadores coinciden en que el enfoque debe cambiar.

En vez de perseguir un número ideal en la balanza, el objetivo debería ser:

  • Tener buena composición corporal
  • Mantener masa muscular funcional
  • Alimentarse correctamente
  • Recuperarse bien
  • Entrenar con consistencia

Porque al final, el rendimiento real no se mide solamente en kilos… sino en cómo responde el cuerpo cuando llega el momento de apretar los pedales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *